CARTA Y SOCIEDAD SOSTENIBLE

ASPECTOS GENERALES

La Carta mundial de las mujeres para la humanidad es una herramienta demandada por la Marcha Mundial de las mujeres con el fin de definir el mundo que queremos crear como feministas. Su originalidad reside en el hecho de que es común al movimiento de las mujeres en su globalidad, e interpela a los hombres para que se adhieran a los valores que se defienden . Por último denuncia y acusa con fuerza los sistemas patriarcales y capitalistas, que son los causantes de los males que vivimos .

Los textos (Cartas, convenciones, protocolos) que existen no se comprometen tanto como lo hace y lo hará esta Carta-utilizo el futuro porque estamos procediendo actualmente a consultar a los grupos que son Miembros de la Marcha mundial de las mujeres en relación al contenido de la Carta. De hecho, si no lo habéis hecho aun, os invito a participar en esta consulta, sobre todo a través de nuestra página web.

La Carta emana de las mujeres y de hecho los grupos ya nos han hecho llegar sus comentarios nos dicen hasta qué punto es importante para ellos.”Pedestal de un movimiento ciudadano” para los Burkinabé, “concretización del proyecto feminista de cara al futuro y presente de la humanidad” para las Brasileñas, herramienta de “realización de la igualdad entre las mujeres y los hombres, para combatir la pobreza y la violencia contra las mujeres” para las Sirias; veis como hay grandes esperanzas puestas en ella.

CONTENIDO, VALORES

Las que han leído el primer borrador de nuestra Carta saben que la basamos en 5 valores, que son para nosotras valores feministas: igualdad, libertad, solidaridad, justicia y paz.

Estos valores nos permiten realizar afirmaciones esenciales para la construcción del mundo tal y como lo queremos.

Estas afirmaciones están pensadas para reformar el mundo actual, el que conocemos hoy y que, seguro que vosotras también lo pensáis, no nos conviene teniendo en cuenta las injusticias, la violencia y la opresión que genera.; pero también para pensar el futuro de la humanidad.

Cuando damos como título Carta mundial de las mujeres para la humanidad, el PARA es importante: es la humanidad a favor de la cual actuamos, pero también a la que nos dirigimos.

La preocupación que las mujeres tienen por el futuro es muy importante porque todos los días, en todo el mundo, son ellas las que aseguran la supervivencia de la familia, las que deben encontrar los recursos materiales para alimentarse, vestirse, cuidarse, alojarse, etc.

Nosotras afirmamos que los recursos y los medios técnicos para cubrir esas necesidades existen. El problema es que están mal distribuidos, por no decir que no están para nada distribuidos entre todas y todos, en función de las necesidades de cada una y cada uno.

Cito al pie de la letra el enunciado que aparece en el capítulo SOLIDARIDADES:

Los recursos naturales forman parte del patrimonio común de la humanidad. Son preservados por las generaciones actuales y futuras. Cada ser humano dispone de agua, aire, energía, etc, en función de sus necesidades.

Por eso hemos hecho énfasis en el reparto de los recursos y en la necesidad de proteger esos recursos-porque no son ilimitados-y sobre la necesidad de frenar el consumo inútil, el despilfarro y la apropiación, por algunos, de riquezas que son comunes a todos.

Aquí cito otra vez el texto porque creo que lo escribimos claramente en el párrafo que tiene por título JUSTICIA:

El interés general está por encima del interés individual. Los bienes, el saber-hacer que sirven a todas y todos no pueden ser acaparados solo por algunos.

Por lo tanto, es necesario al mismo tiempo

Luchar contra el despilfarro de recursos, exigir su reparto. Este proyecto político significa reclamar más igualdad, más justicia, más solidaridad. Exige también un replanteamiento radical de los modos de explotación y creación de la riqueza.

No queremos un sobreconsumo de la riqueza, tampoco queremos un consumo inútil, estimamos que el crecimiento a cualquier precio, que es la ideología que llevan a cabo la mayor parte de los dirigentes mundiales, es un suicidio.

Por eso nosotras no hemos utilizado en la Carta, los términos de desarrollo sostenible. El término de desarrollo está demasiado ligado a la idea de un progreso necesario, lineal, determinado generalmente por elementos exteriores a la sociedad que los soporta; me refiero a toda la terminología de “país en vías de desarrollo”. Está claro que la vía de ese desarrollo, no la queremos para nada, es la vía del FMI, del Banco Mundial y de la OMC.

Por lo tanto, hay en la Carta, la descripción de la sociedad que nosotras queremos. Veréis que, entre otras cosas, queremos que esa sociedad sea sostenible, y por supuesto la definición que hacemos de esa sociedad sostenible, admite críticas, mejoras, modificaciones, al igual que todo el contenido de la Carta.

Esa sociedad sostenible, ¿cuál es?

La concebimos como justa, en el sentido de justicia social y económica. La concebimos exenta de violencia, prejuicios, discriminación; y democrática, una democracia realmente participativa que permita a todas y todos hacer valer su voz.

A lo largo de toda la Carta, y con el fin de responder a las aportaciones hechas por algunos grupos, hemos insistido en el papel del Estado, un Estado, precisamos, democrático y laico. Un Estado que garantice las libertades, la solidaridad, la igualdad, la paz y la justicia así como la ausencia de cualquier forma de discriminación, exclusión y violencia. Debe conservar los derechos de las mujeres y garantizar el desarrollo de una sociedad sostenible.

Pero la responsabilidad del Estado no está sola en el juego. Yo diría que teniendo en cuenta el cambio en el modo de poder por el que apostamos, un poder que emane realmente de las ciudadanas y ciudadanos, donde la voz de cada una y cada uno sea escuchada, a nivel de las administraciones locales, regionales, nacionales, continentales , intercontinentales, y esa unión es un bonito ejemplo de esos miles de voces desperdigadas en el mundo que se juntan para exigir que se les escuche; por lo tanto en ese cambio del modo de poder, no hay que hablar de responsabilidad del Estado sino de responsabilidad de todas y todos. El Estado es el instrumento que garantiza la puesta en marcha de la responsabilidad colectiva.

Por lo tanto en la Carta hemos hablado de responsabilidad que es una de las claves para convivir. Lo afirmamos desde el momento en que hacemos referencia a la noción de Libertad, que viene a continuación después de haber recordado la importancia de construir conjuntamente.

Leo:

Ser libre, es poder decidir para y por sí mismo de su propio destino. Esta libertad se vive a nivel individual y colectivo. Garantiza la individualidad y la construcción colectiva del futuro que queremos. Se ejerce en el asociacionismo, la cooperación, y el respeto de la cada una y cada uno a sí como de los marcos de una sociedad que han sido definidos de forma democrática. Supone responsabilidades y deberes hacia la comunidad (respeto de los derechos, de las libertades, de la seguridad y del bienestar de los otros).

Por supuesto, la noción de responsabilidad se aplica particularmente bien en el caso de la libertad que no puede ser indefinida e incontrolada, porque en ese caso tendríamos personas que reclamarían la libertad de llevar armas o de proceder a hacer ensayos nucleares o cualquier otra cosa de ese estilo. Pero la noción de responsabilidad sí que atañe a la conservación de la Tierra. Porque si queremos transmitir a nuestras hijas, nietas, bisnietas y a las que les seguirán, un mundo donde merece la pena vivir, tenemos que aprender a convivir, nosotros los humanos, y a vivir con esa Tierra a la que hacemos tanto daño.

Por lo tanto hay imperativos ecológicos que debemos respetar, así como otras formas de hacer las cosas, de vivir, de compartir, que se dicen en la Carta y de las que las personas presentes en esta tribuna os harán partícipes. Pero sobre todo tenemos la necesidad de convivir.

Convivir significa definir las reglas de gobierno, sean locales (y este es el nivel en el que resulta más fácil actuar de forma más inmediata), nacionales o supranacionales. Estas reglas de gobierno no pueden ser exclusivas, deben permitir a cada una y cada uno hacerse oír. Implican la caída del patriarcado y de la lógica capitalista que son dominadores.

Convivir es vivir en seguridad, no solo en el sentido estricto de vivir fuera de la violencia, sino vivir sin temores, temores que pueden ser la falta de alimentos, la pérdida de nuestra casa, caer enfermos, etc. Creo que no es en vano que desde hace tiempo, se habla de “seguridad social”.

Convivir es también, y a lo mejor tendría que haber comenzado por ahí, vivir respetando a cada una y cada uno, independientemente del sexo, el color, la pertenencia étnica o nacional, la orientación sexual, el idioma, las creencias, la cultura, etc.

Por lo tanto la Carta invita a una construcción del mundo.

Brigitte Verdière, Encargada de la redacción de la Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad
Telefone 1-514-395-1196 Montreal, Quebec (Canadá).